jueves, 15 de junio de 2017

Que el Consumo no nos consuma.// Cuánto cuesta Un Ser Humano?

Que el consumo no nos consuma




En esta sociedad donde nos bombardean constantemente de mensajes de consumo a través de la publicidad, cabe preguntarnos si realmente somos capaces de distinguir y diferenciar entre el valor de las cosas versus su precio, porque parece una tarea sencilla pero muchas veces no lo es. Vivimos apegados a los deseos, a las fantasías e ilusiones de nuestro ego, a través de esto vamos identificándonos con los productos materiales, con las marcas, con las asociaciones que realizamos consciente o inconscientemente entre algo barato y algo costoso, entre un regalo de valor y uno de alto precio. Nos vamos adentrando en un laberinto de caretas, de aspiraciones, en un juego sin ningún otro sentido que el placer de tener más.
¿Se han cuestionado alguna vez el significado de la palabra ‘consumir’? La palabra ‘consumir’ proviene del latín consumĕre cuyo primer significado, según la Real Academia Española (RAE), es destruir, extinguir algo ¿Tiene sentido no? La segunda definición que podemos ver es “utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades o deseos”, cabe entonces preguntarnos ¿Qué es lo que queremos satisfacer internamente que estamos comprando algo para cubrir dicha necesidad?
Con el paso del tiempo, hemos dejado que los conceptos valor y precio sean confundidos, que se entienda que a mayor precio de un objeto o servicio mayor es su valor. La publicidad ha fusionado estos términos de tal forma que resulta difícil desenmarañar los mensajes e imágenes que absorbemos a diario de forma automática. La felicidad, el amor y la gratitud, por ejemplo, sentimientos primordiales en el ser humano, se venden a destajo de forma descarada por marcas e instituciones que nos muestran cómo adquiriendo un determinado producto o servicio puedes llegar a sentirte una persona plena. Si no queremos que el consumo nos consuma, entonces debemos comprender que aquellas cosas de mayor valor, probablemente son las que no tienen precio, porque son impagables.
Nos preocupamos de sobremanera por nuestra imagen exterior y por lo que los demás puedan decir, olvidándonos incluso de nosotros mismos, de nuestra esencia y su valor intrínseco. Nos olvidamos de que somos seres humanos y que ese es el mayor valor de cada uno de nosotros ¿Cómo puede ser posible que tenga más valor un trozo de papel que la vida de una persona? ¿Cómo es posible que por el valor que le hemos dado a un trozo de un papel alguien no tenga hogar, comida o agua? ¿En qué momento nos empezamos a consumir a nosotros mismos dejando que las adquisiciones materiales gobiernen nuestras vidas?
Al final del camino todos podemos ver que nada, absolutamente nada de lo que hayamos tenido como pertenencia material, se va con nosotros. La vida en sí misma es el valor más importante que hemos olvidado, el suspiro vital gracias al cual estamos aquí, ahora. La vida de nuestros seres queridos, de los animales, de la naturaleza que nos rodea, de este planeta maravilloso en el cual giramos día a día alrededor del sol, insertos en el universo como una pequeña partícula de polvo flotando en el cosmos ¿Qué puede ser más asombroso que eso? ¿Cuánto dinero cuesta estar aquí, en este momento, disfrutando de la existencia? Aprendamos a valorar y valorarnos, a apreciar la Tierra que nos ha cobijado y brindado todo lo necesario para vivir en paz y armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno. Dejemos de lado la superficialidad y egocentrismo en el cual hemos dormido en un silencioso letargo. Ese es el mejor legado y ejemplo que podemos darles a las generaciones venideras, enseñarles que lo más valioso es aquello que, precisamente, no se puede comprar, porque como dice en el destacado libro El Principito: "He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos".
A continuación les dejamos el documental 'Cuanto cuesta un ser humano', una interesante visión acerca de la influencia de la publicidad y el consumo en la sociedad.



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